domingo, 13 de agosto de 2006

Vuelve el espíritu (y los fantasmas) del 92

Sevilla está conociendo el mayor impulso modernizador, el mayor avance como ciudad y como sociedad, desde 1992. Eso es algo que basta con contemplar nuestra ciudad, con el espíritu sano y los ojos abiertos, para darse cuenta. Es una evidencia que se refleja también en todo tipo de indicadores, en cualquier análisis socioeconómico que se haga desde la objetividad.

Se podrá discutir la conveniencia o no de los proyectos, la dirección que lleva esa modernización, que se podría hacer más rápida o más lenta, de una o de otra forma. Incluso que otros lo harían mejor. Ahora hablaremos de ello. Pero lo que ya nadie que vea la realidad con normalidad, sin gafas partidistas o sectarias, puede negar es que esa gran transformación esté en marcha.

Y para que contextualicemos correctamente este impulso transformador, no sería un mal ejercicio que nos acordáramos de lo que fue la gran transformación de Sevilla en 1992 y en los años previos. No estaría de más que volviéramos a recordar, por supuesto, cuales fueron las grandes obras de infraestructuras, las autovías, el AVE, las rondas de circunvalación, el aeropuerto, la estación de Santa Justa, la apertura de la ciudad al río, los puentes, el avance en telecomunicaciones, el avance en turismo, el auditorio, la rehabilitación de monumentos clave de Sevilla, como el Hospital de las Cinco Llagas o San Telmo, el teatro de la Maestranza... y la guinda final, la Exposición Universal del 92 y la Isla de la Cartuja.
Bueno, no estaría de más recordar todas esas realizaciones si no fuera absolutamente innecesario, porque están todas en uso, a pleno rendimiento e incluso más. Todos los días disfrutamos, sin darnos cuenta ya, de ese las consecuencias de ese avance.(Más en: ABC de Sevilla)