miércoles, 4 de octubre de 2006

Nueva-Buena arquitectura en Sevilla

Excelente exposición sobre nueva arquitectura en el Pasaje Villasís. Recomiendo asistir porque sirve para contextualizar los proyectos de nuestra ciudad con lo que están haciendo otras ciudades del mundo.

Sevilla, en varios momentos de su historia fue vanguardia arquitectónica, escaparate donde se inspiraron arquitectos de todo el mundo. Ahora, de nuevo, va a volver a situarse en este campo, como en otros muchos, en el lugar que le corresponde entre las grandes ciudades europeas.

Lo mejor de todo, es que ese avance de nuestra ciudad cuenta con el apoyo mayoritario de la ciudad. El debate entre la conservación del patrimonio y la nueva arquitectura está teniendo en nuestra ciudad soluciones brillantes, que hacen avanzar a la ciudad a la vez que ponen en valor aún más nuestro patrimonio. Somos auténticos enamorados de nuestra historia, amamos a Sevilla, su forma de ser, y su historia. Por eso no podemos, no queremos que languidezca anclada en el tiempo, como un escenario inerte, sino que siga siendo como muchas veces ha sido: una ciudad sorprendente, y hermosa, que como pocas sabe leerse a sí misma y arreglarse para seguir siendo atractiva, primero para nosotros, y también para los demás.

No hay disyuntiva entre conservar e innovar: sólo se conserva lo que se innova. El otro modelo, el de una Sevilla vetusta, como de postal descolorida, no la queremos los sevillanos. Amamos a nuestra ciudad y la queremos viva, y por eso la vivificamos. Y no es retórica. Sevilla revive en la Plaza Nueva como en Nervión, revive en la Encarnación como en El Prado, revive en la Avenida como en La Alameda, revive en la Alfalfa y en el Salvador como en los barrios, y en todo ello la arquitectura y los arquitectos están teniendo un papel de importancia, si bien el protagonismo es de la ciudad y de su ciudadanía. Que ha optado, con decisión y con valentía, por activar y renovar la ciudad.

Una Sevilla estancada o decadente no es nuestra Sevilla, aunque a algunos le atraiga la estética decadentista. Alguien puede preferir una acumulación de contenedores a unas farolas y unos bancos en la Plaza del Pan, alguien puede preferir ir en coche por la puerta de la catedral hasta la puerta de su cafetería favorita antes que una avenida peatonal, alguien puede preocuparse de unos parterres antes que por una biblioteca de nivel mundial, alguien puede pensar más en los pavimentos que en quienes tienen que andar por ellos, es posible, pero no es nuestro modelo.

Queremos que Sevilla siga siendo Sevilla, pero eso, aunque parezca contradictorio, no es posible simplemente quedándonos como estamos. Sólo conservaremos Sevilla si nos ponemos decididamente a vivificar la ciudad. Otros lo llevan haciendo hace mucho tiempo y lo siguen haciendo, como vemos en esta exposición, que recomiendo visitar.


Imagen: la biblioteca universitaria proyectada por Zaha Hadid